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Cambios simples, resultados grandes

Jaki Nett es profesora universitaria, autora e instructora de yoga quien aprendió a controlar su incontinencia urinaria. "Empezó gradualmente", dice Nett. "Tenía ganas de orinar. Iba al baño y salía muy poco". Nett también tenía problemas con las pérdidas de orina cuando tosía, reía o estornudaba. Pronto se dio cuenta de que esta necesidad de orinar se estaba volviendo más fuerte y su capacidad para retener la orina se estaba volviendo más débil. "Con el paso del tiempo, llegar al baño ocupó la mayor parte de mi pensamiento y mi planificación"; dice.

Nett se dio cuenta de que estaba lidiando con un problema de control de la vejiga y quería hacer algo al respecto. "No lo escondí", dice ella. "Hablé con otras mujeres - amigas, compañeras de trabajo, miembros de la familia y mis estudiantes de yoga, también. Lo que encontré fue que muchas mujeres estaban sufriendo en silencio".

Encontrando la confianza

A pesar de la falta de atención que tiene, la incontinencia urinaria continua es una afección muy común. "En todo el mundo, más de 200 millones de personas viven con incontinencia", dice la Dra. Linda Brubaker, del Centro de Medicina Pélvica de la Mujer, Women’s Pelvic Medicine Center, en el Centro Médico de la Universidad de Loyola en Maywood, Illinois. Muchas personas aceptan la incontinencia como un resultado inevitable del envejecimiento o del parto, pero de hecho es una condición médica que a menudo puede ser tratada, curada o controlada.

El primer paso para controlar su incontinencia debe ser hablar con su médico. La Asociación Nacional para la Continencia (The National Association for Continence (NAFC) recomienda comenzar con su médico de familia o médico de atención primaria. Sin embargo, también puede pedir que la deriven a un especialista, como un urólogo (especializado en afecciones urinarias tanto para hombres como para mujeres), un ginecólogo (especializado en afecciones reproductivas femeninas), un uro ginecólogo, un geriatra (especializado en los tratamientos de personas mayores) o un gastroenterólogo (especializado en los problemas del sistema intestinal). "Antes de hacer la cita, pregunte si el médico tiene un interés especial en atender a las personas con incontinencia", dice John W. Utrie, Jr, especialista en uro ginecología y cirugía reconstructiva pélvica. "Vea si tienen un programa completo para ofrecer diagnósticos adecuados, tratamientos conductuales, terapia del suelo pélvico o cirugía."

Cuando hable con su médico, asegúrese de hablar sobre las opciones de modificación del comportamiento que pueden ayudarle a controlar su incontinencia. Estas opciones pueden incluir:

Terapia Muscular:

Según la Organización Mundial de la Salud, un programa de terapia muscular del suelo pélvico - un programa estructurado de ejercicios para la incontinencia pélvica (ejercicios de Kegel) y reentrenamiento de la vejiga - tiene una tasa de curación o mejora de la incontinencia urinaria del 65 al 70 por ciento. Los músculos del suelo pélvico sostienen la vejiga y ayudan a controlar la micción. Los ejercicios de Kegel y otras formas de terapia de los músculos pélvicos, como la estimulación eléctrica y la biorretroalimentación, están diseñados para mejorar el control de la vejiga en las mujeres al fortalecer los músculos que controlan la micción.

Los ejercicios de Kegel son más exitosos cuando se hacen regularmente para mantener el control muscular y pueden tomar hasta cuatro meses para ver una mejoría. Realizar un Kegel al estornudar, toser, agacharse o al primer deseo de orinar puede ayudar a minimizar la pérdida de orina.

Como instructora de yoga, Jaki sabe mucho sobre los músculos del suelo pélvico y descubrió que era capaz de controlar su deseo de orinar a través de una técnica única que desarrolló en la cual trabaja estos músculos. Hoy en día se enorgullece de decir que ya no tiene que preocuparse de ir corriendo al baño más cercano ni de preocuparse por cada pequeña tos y risa.

“Muchos pacientes pueden mejorar sus síntomas de incontinencia trabajando en un programa de ejercicios de Kegel por su cuenta", dice la Dra. Kimberly Coates, que se especializa en la disfunción del suelo pélvico. “Sin embargo, hay pacientes que se benefician más si trabajan en la rehabilitación de los músculos del suelo pélvico con un fisioterapeuta o una enfermera especialmente capacitada. Hable con su médico sobre qué opción es la mejor para usted".

Dieta:

Una nutrición adecuada es importante para controlar la incontinencia y mantener una buena salud. Un cambio rápido que puede hacer para reducir la gravedad de los síntomas de la incontinencia es reducir las cantidades de alimentos y bebidas irritantes que usted come y bebe. Simplemente reducir o eliminar muchos alimentos y bebidas que pueden irritar la vejiga (incluyendo el alcohol, la cafeína, las frutas ácidas o los jugos de frutas, el tomate o los productos a base de tomate, los productos lácteos, los edulcorantes artificiales y los alimentos picantes) puede resultar en una rápida mejoría de los síntomas y comportamientos de la incontinencia.

Discutir su dieta con su médico puede ser muy valioso. “Hemos encontrado en nuestro instituto que los pacientes pueden frecuentemente hacer una diferencia en sus pérdidas urinarias modificando sus dietas", dice el Dr. Ted Benderev, del Instituto de Incontinencia y Apoyo Pélvico en California. “Este cambio relativamente simple en la dieta puede ser particularmente útil en aquellos casos en los que los medicamentos no son suficientes.”

Jaki notó un cambio dramático después de identificar algunos alimentos que la hicieron ir al baño con más frecuencia. “Los refrescos y la comida picante caliente tuvieron que ser eliminadas de mi dieta", dice.

¡Beba más, no menos!

Muchas personas creen que la restricción de líquidos es la mejor manera de controlar la incontinencia. Restringir líquidos no sólo puede ser peligroso, sino que también puede agravar el problema. La disminución de líquidos puede provocar estreñimiento, que puede contribuir a la incontinencia, causar deshidratación o concentrar la orina, como consecuencia puede irritar la vejiga.

Se recomienda que beba por lo menos 1.5 litros (seis a siete vasos de 236ml) de líquidos repartidos a lo largo del día, ya que grandes volúmenes a la vez pueden llenar la vejiga demasiado rápido y provocar urgencia. La ingesta de líquidos puede reducirse después de la cena para ayudar a prevenir accidentes nocturnos.

Pérdida de peso:

El exceso de peso también puede contribuir a la incontinencia al aumentar la presión en la zona abdominal. Las investigaciones indican que una pérdida de peso de cinco a 10 por ciento en individuos con sobrepeso puede disminuir el escape de orina. Si su Índice de Masa Corporal (IMC) es superior a 25, y su circunferencia de cintura es superior a 88 cm, se considera que tiene sobrepeso. Verifique con su médico cuál debe ser su peso óptimo para su estatura y comience un programa de pérdida de peso (formal o por su cuenta) para comenzar a hacer frente a esas libras de más. Cada libra que usted pierde puede resultar en cambios positivos en el manejo de su incontinencia, así como en la prevención de otras enfermedades relacionadas con la obesidad.

Productos absorbentes:

Millones de personas usan productos absorbentes para ayudar a mantener un estilo de vida normal. Existe una amplia variedad de productos absorbentes disponibles tanto para uso ligero como intenso, y algunos específicamente para hombres y mujeres.

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